Análisis de las startups españolas en 2017 y retos para el futuro

En el ocaso de 2017, es hora de analizar y hacer balance de lo que este año a supuesto para la startups de nuestro país, realizando una radiografía de su situación actual e identificando lo que será de ellas en 2018.

El principal dato es el que hace referencia al número de startups que se han registrado en 2017: 3.301, lo cual supone una cifra genial para el ecosistema empresarial.

Si analizamos cuales han sido las zonas donde la apuesta por este tipo de empresas ha sido más fuerte, los dos principales núcleos urbanos españoles, Barcelona y Madrid, han concentrado la práctica totalidad de la inversión: con un 57% y un 38%, respectivamente. En cuanto al capital invertido, en toda España se han alcanzado los 845 millones de euros, cifra que arroja un 40% más que en cursos pretéritos, y que se han repartido en menos proyectos, dato que evidencia la convicción del inversor actual, cada vez más heterogéneo, si considera que el proyecto tiene potencial.

El capital español, cada más presente

Si la tendencia conducía al emprendedor español a buscar financiación para sus proyectos más allá de nuestras fronteras, especialmente durante los años de crisis, actualmente el capital patrio se ha convertido en el principal sustento de las startups de nuestro país durante 2017, lo cual no ha sido óbice para que, de igual modo, la inversión extranjera haya ganado enteros durante el presente curso hasta crecer un 7%.

El comercio, principal valuarte para las startups

España ocupa un destacable sexto puesto en lo que a emprendimiento se refiere, detrás de Alemania, Francia, Suiza, Suecia y Reino Unido, vinculado principalmente al comercio electrónico, a la industria de telefonía móvil y a las empresas business to business.

Ante estos datos, los principales objetivos del ecosistema de inversión española ha de ser mejorar su flujo de operaciones, dinamizando su estado actual; por la creación de más ofertas en las que invertir inversión que generen un entorno más competitivo, diverso y atractivo para el inversor; y por potenciar el papel, hasta hoy testimonial, que las startups del resto de ciudades (obviando Barcelona y Madrid) juegan actualmente.