Seduce a tus clientes desde la oficina de tu empresa

Si estas en la oficina preparando los textos de la web de tu empresa, has de saber que no basta con que el sitio web de tu empresa sea llamativo visualmente y sea funcional desde la experiencia del usuario; esos dos puntos son fundamentales pero, además, tienes que resultar convincente en los textos de cada una de las páginas, pues de ello dependerá, en gran parte, el poder seducir a tus clientes desde la red.

Saber más de tu paradigma de cliente. ¿Qué cliente es aquel que resulta más rentable para tu empresa? focaliza tu comunicación en él, y redacta tus textos en función.

Ponte en el lugar del cliente. La pregunta que debes hacerte cuando estás preparando los textos en tu oficina es qué espera un usuario cuando entra en la web de tu empresa: un buen modo se averiguarlo es ir un paso por delante de su visita, reflexionando en qué problema o necesidad necesita cubrir y le lleva a tu web.

Busca la solución a sus demandas. Tras llevar a cabo el paso anterior, es lógico plantear las soluciones: céntrate, más que en tu producto, en potenciar frases y palabras que el cliente identifique como beneficiosas para su caso concreto. Imaginemos el caso de un concesionario de coches: repetir el nombre de un modelo de coche o sus características no resultaría tan productivo como mencionar conceptos que el cliente tiene en mente cuando visita tu web como, por ejemplo, «bajo consumo», «económico» o «fiabilidad» para que se produzca una empatía cliente-empresa.

Aparta el ego profesional. Desde luego, es bueno que el sitio web de una empresa tenga un apartado en el que se hable de ella, pero redundar en ello no es producente, pues puede resultar pedante a nivel empresarial y una pérdida de tiempo para tu cliente, pues quiere encontrar lo que busca de manera rápida y cómoda.

No te atasques escribiendo. Un buen principio cuando estás sentado en tu oficina delante del ordenador es no tener filtros a la hora de escribir: suéltate y escribe todas las ideas que tengas para después pulir los textos.

Sé original. Repetir textos que el cliente pueda encontrar en otros sitios webs similares al tuyo no aporta valor a tu empresa, y no hará que el cliente se identifique con ella.

Establece una diana e intentar acertar. Es bueno marcarse el objetivo que tienen tus textos antes de redactarlos y enfocarlos en torno a él para que el sitio web de tu empresa se estructure correctamente: ¿fidelizar?¿vender?¿promocionarse?

El verbo manda. Es más práctico utilizar verbos que adjetivos, más aún cuando estos últimos solo sirven para adornar y carecen de utilidad.

No exagerar los testimonios de tus clientes. Si un comentario u opinión de un cliente consumado resulta poco creíble o peca de exagerado el visitante de tu web lo identificará como falso.

Economiza los textos. El usuario de tu sitio web no quiere perder el tiempo leyendo aquello que no le interesa, con lo que el estilo de tu comunicación ha de ser breve y claro.