Consejos para salir vivo de las vacaciones

Ratos muertos pensando en el momento en el que el agua de la orilla nos alcance los dedos de los pies, en desfilar por la pasarela de embarque o en las instantáneas que tomaremos al llegar al destino que hemos fijado para disfrutar de esos merecidos días que son fruto de un año entero de innumerables horas de trabajo…esos momentos nos evaden, nos ayudan a coger impulso y nos sirven de zanahoria que perseguir hasta que, sin darnos cuenta, llega el verano y el periodo de asueto.

Pero no todo es color de rosa cuando de a vacaciones se refiere: en común que se genere en nosotros estrés ante los necesarios trámites que requieren una correcta planificación de las vacaciones. Conceptos tales como presupuesto (esta es la piedra angular sobre la que suelen girar los demás), disponibilidad (tuya, que quien te acompañe si no viajas solo y de los hoteles, apartamentos, etc. en los que quieras alojarte) o reservas (de un billete de avión, de una habitación o de alguna actividad que llevar a cabo), pueden producir verdaderos quebraderos de cabeza que sumar a la rutina diaria del periodo laboral, y llegar a equilibrarlos supone una tarea propia de un malabarista.

Cabe mencionar que ante lo anterior, como en todo en la vida, disponer de tiempo suficiente para la planificación, evitando apuros de última hora que incluso encarezcan nuestras vacaciones, suele ayudar bastante.

Sin embargo, la situación puede tornarse aún más peligrosa cuando pisamos el paseo marítimo o el vestíbulo de hotel de turno. No es que nos hayamos vuelto locos o que seamos extremadamente pesimistas; cambios en la rutina de descanso, excesos en las comidas o en la ingesta de alcohol o la propia ansiedad de querer exprimir esos pocos días de vacaciones que tenemos al año disfrutándolos al máximo también pueden resultar negativos para nuestro organismo.

Por ello, las vacaciones hay que saber paladearlas como se merecen, y seguir una serie de pautas nos puede ayudar a disfrutarlas más, volviendo al trabajo con energías renovadas y con la mente totalmente despejada. Ahí van unos consejos:

  1. No nos hemos ido de vacaciones para sufrir: hacer cola delante durante un restaurante no es la manera más inteligente de consumir tu tiempo, y siempre podrás encontrar otro lugar donde comer y cenar sin tener que soportar largas esperas.
  2. Tumbarse en la toalla no significa que vayas a comenzar a levitar por encima de ella y vayas a adentrarte en otra dimensión. No ambiciones la perfección y limítate a disfrutar de la situación.
  3. Utilizando un símil ciclista, ir a tumba abierta y comerte 3 platos de paella de una tacada o comenzar a beber de manera compulsiva sólo conseguirá que tu consumo de almax aumente y que tengas que volver a la habitación para tumbarte a descansar durante un tiempo que podrías estar empleando en un reconfortante paseo o en cualquier otra actividad.
  4. Las redes sociales pueden ser tu enemigo: ver las fotos que tu compañera de trabajo ha subido a internet sonriendo de manera inmaculada acompañada de su perfecta pareja mientras el sol se esconde detrás de ellos en la Sabana Africana puede que te incite a realizar una frívola comparación de la que puedes salir perdedora.

En resumen, lo aconsejable es evitar el estrés y la ansiedad huyendo de falsas expectativas, adaptándonos a nuestro entorno y realidad, y recordar la célebre cita: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”.