Emprendedor de alto rendimiento

Cuando nos referimos al sintagma «alto rendimiento» suele presentarse ante nosotros todo un imaginario (en la mayoría de personas, y más ahora que se celebran los JJOO) cargado de referencias deportivas que encarnan valores tales como el esfuerzo, el sacrificio, la concentración, etc. Esta representación es totalmente válida, pues es cierto que solo mediante muchos años de trabajo aquellos deportistas que ya de por sí tienen cualidades innatas pueden llegar a alcanzar las cotas más altas de éxito en determinada disciplina.

En realidad, estos valores también han de ser propios de cualquiera que se fije una meta más o menos compleja, sea cual sea su ámbito y el sujeto que la emprenda. Precisamente de eso, de emprender, queremos hablar aquí.

Aquellas personas que inician la difícil tarea de dirigir una empresa conocen la importancia de rentabilizar al máximo cada segundo, cada esfuerzo, cada euro gastado, pues de ello depende que nuestro negocio pueda llegar a buen puerto. Por ello, queremos compartir con vosotros determinadas claves que os acerquen a conseguir sacar el mayor partido de aquellas tareas relativas a vuestros proyectos:

Tener una visión clara del objetivo

En arquitectura o cualquiera de los ámbitos del diseño, por mencionar un par de ejemplos, la tarea de planificación en fundamental, pues si no tienes claro adonde quieres llegar es bastante difícil que te pierdas por el camino, que des rodeos que te hagan perder mucho tiempo, o que ni siquiera llegues a tu meta: fija bien tu diana antes de empezar a disparar si lo que pretendes es dar en el blanco.

Enfréntate a las adversidades

Partiendo de la premisa de haber elegido correctamente tu objetivo, la palabra imposible o irrealizable han de ser, por definición, erróneas; cosa bien diferente es que tengas que enfrentarte a determinadas adversidades de mayor o menor dificultad que tendrás que conseguir superar, y que hay que entender más como parte inherente del proceso más que como un problema.

Piano piano

«Piano piano si arriva lontano», que en italiano quiere decir «poco a poco se llega lejos». No resulta productivo intentar resolver distintos problemas de manera simultánea, más aún cuando seguramente la índole de cada uno de ellos sea muy diferente, llegando a apoderarse de ti un colapso productivo durante el cual no sepas siquiera qué era lo último que estabas haciendo. Lo ideal es centrarse en una tarea e intentar llevarla cabo antes de afrontar la siguiente si lo que queremos es una óptima productividad.

Mens sana in corpore sano

Hay cosas que son obvias y que caen por su propio peso: más allá de esfuerzos puntuales que requieran de una dedicación extra, el mantener una rutina en cuanto a hábitos de vida que te permita, por ejemplo, llevar a cabo algún tipo de actividad física, o poder disfrutar de momentos de esparcimiento que te permitan descansar la mente para poder afrontar los problemas de tu negocio en óptimas facultades, son consejos que entran dentro del decálogo de todo buen emprendedor.

Quienes te rodean cuentan

Las personas somos permeables; más aún, moldeables. teniendo esto en cuenta, es importante elegir la horma adecuada que nos dé forma. Algunas teorías incluso hablan de que somos un compendio de las 5 personalidades con las que más tiempo compartimos. En este sentido, adquiere especial importancia el concepto de coworking, pues un entorno productivo se traduce en sinergias positivas para aquellos elementos (profesionales) que lo integran.