¿Es posible ser emprendedor y desconectar en vacaciones?

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Todo el año esperando a que llegue el ansiado periodo de vacaciones…y una vez ocurre, resulta que no puedes desconectar. ¿Te resulta familiar esta situación? si eres emprendedor, seguro que sí.

Cualquier trabajador, además de tener el derecho a disfrutarlas, necesita un periodo de vacaciones en el que aparcar los problemas laborales para descansar, coger fuerzas y volver a afrontar la rutina con la mente despejada.

El problema que tiene el emprendedor es que le es imposible disfrutar de sus vacaciones al 100%, pues si no es una llamada de teléfono es un correo electrónico el que se convierte en inoportuna interrupción del merecido periodo de asueto; más aún, muchos de ellos, debido a la famosa deformación profesional y por iniciativa propia, checkean una y otra vez su bandeja de entrada de emails y su teléfono móvil a fin de que nada referente a su negocio se les escape.

Para todos estos profesionales crónicos, The Guardian ha expedido una receta a modo de guía en la que aparecen las claves a seguir si quieres cortar por completo con el trabajo en tus vacaciones. Te presentamos las más útiles:

  1. Deja bien claro que no tendrás móvil. Ni clientes, ni compañeros, ni proveedores…no hagas excepciones, y avisa de que no podrás mirar tu teléfono.
  2. Para poder cumplir con el punto 1, has de planificar bien este segundo: deja a alguien de confianza al mando para que, en caso de ocurrir algún imprevisto grave, sea él quien lo solucione y a tu vuelta esté todo en orden sin tener que intervenir. De igual modo, remite tus llamadas y correos entrantes a esta persona.
  3. Si crees que no vas a poder conseguir desconectar por ti mismo, fuérzate a lograrlo: vete a la tienda de telefonía más cercana y compra el móvil más básico que encuentres, o rescata del fondo del cajón ese modelo que te compraste hace décadas, y asegúrate de que no tiene conexión a internet.
  4. Fuera notificaciones. Hoy en día, existen muchas aplicaciones que nos ayudan a mantenernos al corriente en todo momento de nuestra agenda y lista de tareas laborales, avisándonos automáticamente de nuestros quehaceres, pero el sonido de una de esas alertas mientras disfrutas de una piña colada en una playa paradisíaca puede hacer que nuestro nirvana estival se derrumbe como un castillo de arena. Mejor desactiva todas.
  5. Vale, trabaja…pero solo un rato. ¿Crees que no vas a tener el valor suficiente para olvidarte por completo del trabajo?te comprendemos, y te sugerimos lo siguiente: establece lugares o momentos concretos en los que sí te permites revisar el correo, el teléfono móvil, o hacer llamadas rutinarias preguntando cómo está todo en la oficina (si pasas las vacaciones acompañado, él o ella te pueden ayudar a respetar los límites que te impongas).