La fiscalidad de las empresas de comercio electrónico

Que nuestras empresas de comercio electrónico venden cada vez más fuera de nuestras fronteras es un hecho. Sin embargo, esta noticia no es todo lo buena que podría ser para los empresarios de nuestro país puesto que han de cumplir con una rígida y difícil fiscalidad, tanto española como europea.

La regla más incómoda para los empresarios españoles es la que indica que, superado determinado umbral de ventas del país hacia el cual se realizan las exportaciones, la compañía ha de tributar según el IVA de dicho estado miembro.

A nivel práctico, ello supone tener que conocer las cantidades máximas fijadas por cada país para tributar el IVA correspondiente. Además, han de hacer los trámites pertinentes para conseguir un NIF de cada país con el cual comerciar e ingresar trimestralmente el IVA de la cantidad que supere el umbral correspondiente.

Lo explicado en el párrafo exterior repercute en que la empresa española tenga que subcontratar los servicios que aseguren estos trámites a asesorías extranjeras, algo que contrasta con la operativa que han de cumplir las empresas que venden fuera de la UE o las que lo hacen desde fuera de la unión y venden sus productos dentro de ella, las cuales están exentas de IVA. Este hecho puede invitar a determinados negocios de e-commerce españoles a cambiar su domicilio fiscal y social fuera de la UE.

Otro de los apartados que es importante destacar dentro de esta normativa es aquel que obliga a los negocios españoles a rellenar el Documento Único Administrativo (DUA), y que es el único que Hacienda acepta como justificante de salida del producto. Por sí solo, esto no debería suponer problema alguno, pero el inconveniente es que el coste del DUA puede llegar a ser de hasta 18 euros, no dependiendo de lo que la empresa facture sino del número de clientes con los que opere fuera de la UE, lo que a efectos prácticos supone la repetición del pago del DUA tantas veces como clientes se tenga en determinado país, elevándose el coste de estas ventas de manera considerable.

Todo lo expuesto hace que las empresas de comercio electrónico de nuestro país partan en cierta desventaja con respecto a las de otros países a la hora de abrir las fronteras a la venta de sus productos.