Las redes sociales en la oficina; ¿amenaza u oportunidad?

La voz de alarma ha saltado desde que apareciesen las redes sociales y se observara que algunos empleados hacían uso de ellas durante la jornada de trabajo. ¿Está justificada esta preocupación? Se puede observar desde dos prismas: a través de uno vemos como siempre ha habido posibles distracciones en el trabajo, y que quien prefería obviarlas lo hará ahora como lo hacía antes; por el otro observamos un contexto que facilita la indetección del absentismo laboral, práctica que en algunos casos representa casi un cuarto de la jornada laboral, con el coste para la empresa que conlleva.

Repercusión positiva de las RRSS en el trabajo

Conecta a los empleados de la empresa. En términos de tiempo, resulta económico mantener chat dentro de la empresa para resolver dudas y consultas de manera rápida.

Control de la competencia. Teniendo en cuanta que la mayoría de acciones de una empresa encuentran su eco en las redes sociales, estas nos sirven para estar al tanto de las acciones de nuestros competidores.

Comunicación inmediata con el cliente. Podemos mantener chats con los clientes que nos informen de sus demandas en los proyectos que tenemos abiertos con ellos.

Mantener una red profesional. Si necesitas el servicio de un profesional externo a tu empresa, opciones como LinkedIn son una buena manera de encontrarlos.

Repercusión negativa de las RRSS en el trabajo

Arma de distracción masiva. En ocasiones, las redes sociales sirven de distracción al empleado, llegando a descuidar sus tareas.

Foco de posibles amenazas informáticas. El acceso a las rrss puede abrir la puerta de la empresa a virus y malware.

Su uso inadecuado puede desencadenar el acoso laboral. Es importante saber parcelar el uso de determinadas redes según el contexto, y mantener una actividad diferente en cuanto a forma, cantidad y contenido dependiendo de si la utilizamos en el ámbito profesional o el profesional.

Entonces, ¿qué solución existe?

La solución pasa siempre, y en primera estancia, por la responsabilidad y honestidad del empleado: la principal manera de manejar la situación es trabajar la educación (laboral) y motivación del trabajador, pues si la empatía e identificación con la empresa es suficiente, el empleado mantendrá siempre una visión clara y delimitada de lo que han de ser las redes sociales durante el tiempo en el que se permanece en el trabajo. Para ello es también fundamental que la empresa exponga de manera concisa su política de uso de las redes sociales en el entorno de trabajo. 

Pero si este no cumple con su parte del trato que supone la relación laboral, la monitorización de su actividad es una forzosa alternativa: recurrir a herramientas de software que limiten el acceso a internet, aunque en la mayoría de casos la implementación de estos sistema puede suponer un sobrecoste. Esto puede resultar menos útil en los casos en los que las mismas redes sociales son una herramienta de trabajo más; además, la línea que separa el control necesario de la actividad laboral y la confidencialidad del trabajador se diluye con mucha facilidad.