Propósitos de un emprendedor para 2017

Con el comienzo de otro nuevo año, afloran los nuevos deseos y propósitos con los que afrontar el 2017. El problema es que, mientras que desear no acarrea ninguna implicación, al menos a priori, tener un propósito conlleva emprender una tarea, ya sea más o menos pequeña, o mejorar algún hábito o conducta, lo cual, en muchos casos, requiere un importante grado de sacrificio.

Algunos son recurrentes, casi típicos: perder peso, mejorar la salud, abandonar malos hábitos como fumar, etc. Si alguno de estos propósitos han sido subrayados en rojo en tu lista para 2017, no te podemos ayudar a cumplirlos (aunque sí desearte buena suerte); sin embargo, en lo referente a tu tarea como emprendedor sí podemos sugerirte unos consejos con los que encarar el 2017 haciendo que tu empresa mejore:

El cliente siempre (o casi siempre) tiene la razón

Además de intentar comprender los deseos y necesidades del cliente a través de la paciencia que sea necesaria, debemos de mostrarle nuestra cara más amable y servicial (sin caer en la exageración, por supuesto), pues él ha sido quien ha dado el primer paso, visitando nuestra tienda, rellenando un formulario de contacto o llamándonos por teléfono, por lo que hemos de corresponderle teniendo esto en cuenta.

Creatividad al poder

El término creatividad está, en muchas ocasiones, mal entendido y utilizado: no se trata de esa inspiración tan mitificada que se apodera de nuestro alma y nuestra mente de manera inesperada y mágica. La creatividad es, al menos en lo que nos ocupa, la capacidad que tenemos para identificar necesidades, y la manera en que las solucionamos, aportando nuevos enfoques más efectivos. Puede ser algo tremendamente complicado, o tan simple como ponerle un palo a un caramelo.

En lo referente a la imagen de la empresa, mejor dejarlo en manos de profesionales.

No te hagas el remolón: llegó la era digital

Ya lo explicamos en un artículo anterior: la tecnología no va a esperar por ti, ni tu clientes tampoco, por lo que mejor será subir a la rueda digital en la medida en que nuestras necesidades nos lo indiquen, y aprovechar al máximo sus posibilidades.

Deja de recelar de la competencia

Una actitud poco inteligente será la de identificar a la competencia como el enemigo, pues simplemente es eso, competencia: puedes fijarte en ella, identificar tus puntos fuertes y débiles a través de ella, e incluso colaborar juntos en iniciativas y acciones comunes, pues quizá salgáis ganando ambos.