¿Son las empresas españolas demasiado pequeñas?

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Según datos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes a este año, podemos consensuar que España es un país de microempresas: el 55% de las 3,2 millones de empresas que hay en nuestro país no tiene ningún trabajador por cuenta ajena y, del 45% restante, el 38,6% únicamente tiene un asalariado. Además, el empleo que las microempresas (menos de 10 trabajadores) recogen supone el 40,5% del total, 11,3 puntos por encima de la media de la Unión Europea.

Estos datos (romanticismos aparte), suponen un problema para la salud de nuestras empresas, pues las dimensiones acotan la posibilidad de poder competir con empresas extranjeras del mismo sector dentro de un comercio totalmente globalizado. De hecho, el 61% de las empresas españolas que no tienen asalariados no alcanzan siquiera un lustro de vida, mientras que en el caso de los negocios compuestos por al menos 10 trabajadores, las posibilidades de supervivencia son un 20% más elevadas.

El camino para conseguir que estos datos se tornen más favorables para nuestro tejido empresarial parece estar empezando a recorrerse, hecho que se desprende de los datos de afiliación a la Seguridad Social pertenecientes a mayo de 2017, pues las pymes crecieron 15,7% en cuanto a su tamaño tomando como referencia a uno de los años más oscuros de la crisis como fue 2013.

En cuanto a las medianas empresas cuya plantilla oscila entre los 51 y 100 trabajadores, sus dimensiones también son significativamente mayores si tomamos los dos mismos puntos de comparación anteriores (un 14,7% más de 2013 a 2017).

Si nos referimos a las grandes empresas (más de medio millar de empleados), el crecimiento ha sido muy tímido, pues de las casi 1.900 empresas que existían en 2013 se ha pasado a las 2.150 de 2017.

Las medidas para impulsar el crecimiento de las pymes serán anunciadas por el Gobierno, que previamente ha analizado la situación de estas empresas e identificado las trabas legales que hacen las veces de palo en la rueda de su desarrollo. La importancia de la llegada de estas medidas es de vital importancia para que el tejido empresarial español pueda afrontar el futuro con seguridad, pues las microempresas ofrecen menos resistencia en periodos de dificultad económica y ello redunda en que este sea ostensiblemente menor que el de países a la vanguardia en los negocios como Alemania, Francia o Reino Unido.